La RAE da dos acepciones de la palabra cotillear, la primera con una clara connotación negativa y la segunda más neutral, las reproduzco:
1. Hablar de manera indiscreta o maliciosa sobre una persona o sus asuntos.
2. Husmear, fisgar, curiosear. Usado también como transitivo.
Despojemos de la primera acepción, el enfoque en la maledicencia, para explicar mi loa al concepto de ese vocablo con tan mala prensa.
El problema es que cuando adoptas esta postura vives con menos
intensidad el ju-ego, me explico, si por ejemplo eres del Real Madrid
desde chiquitito, conoces su historia, sus jugadores, sus proezas, pero
dejas de identificarte con unos colores, y ves los partidos con
desap-ego, al final no gozarás tanto de las victorias, tampoco sentirás
tristeza por las derrotas, ¿Se me entiende?. Este no deja de ser un
ejemplo banal.
Creo que no se puede separar la obra (de por ejemplo un escritor) de su condición como sujeto de diversos aconteceres y formas de responder a las trabas, traumas, logros, amores que hayan acontecido en su periplo vital.