En otras dos ocasiones traduje posts vía la web de Chistopher Knowles "The secret sun", este, analizando la próxima gira de Madonna me parece especialmente paradigmático para comprender la mente de este autor, prestad atención a "Las leyes de Knowles" que están cerca del final del artículo.
Madonna y la muerte lenta de la transgresión
Hace tiempo que MaDonna Desmond se ha convertido en la reina del ridículo. Peor aún, parece perdida en una burbuja temporal en la que todavía es joven, atractiva y relevante, y profanar la iconografía religiosa todavía está de moda.
Quiero decir, muchos de nosotros también echamos de menos el final de los ochenta. Pero supongo que no tenemos los recursos para vivir allí para siempre. Madonna sí, y los resultados son desgarradores.
Madonna ha dedicado enormes sumas de su cuantiosa fortuna a evitar los estragos de Kronos, y si se puede pasar por alto el hecho de que en este momento es básicamente un ser sintético, se la ve comparativamente bien conservada para una mujer de unos sesenta años.
Lo que hace aún más trágico que tenga que pegar fotos suyas de hace décadas en el cartel de su nueva gira. Ha reservado algunas salas bastante grandes -dos noches en el Madison Square Garden, por ejemplo- y no puedo evitar preguntarme cuántas de estas fechas se cancelarán debido a "conflictos de agenda".
Quiero decir, ¿realmente hay tantos tíos gays de sesenta años que aún no se han saciado de lo que sea que Madge (Apodo del Reino Unido para la reina del pop madonna . Es la abreviatura de "su majestad ".) esté sirviendo?.




Como sabréis los lectores del blog el auge de la inteligencia artificial, la posibilidad de que vivamos en una simulación, el dataísmo, el transhumanismo, la posible inexistencia de libre albedrío, son temas que últimamente abordo en juegos multidimensionales, y lo que voy a exponer a continuación, me hace pensar que estoy en sintonía (más allá de mis opiniones éticas al respecto) con el
Hoy me acabo de encontrar en la sección "mis recuerdos" del facebook con un fotograma de la película The Prestige: El truco final, en la que David Bowie que interpreta a Nikola Tesla sostiene el libro de la ley de Aleister Crowley,
