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sábado, 17 de agosto de 2024

Panegírico a los "schizomemes" del entusiasta Chris Knowles que contrapone a la tediosa y beata narrativa new ager promedio 🤡

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Panegírico a los "schizomemes" del entusiasta Chris Knowles que contrapone a la tediosa y beata narrativa new ager promedio 🤡

Me hizo gracia la loa al concepto de schizomeme en formato texto  dada por Chris Knowles en su blog y sobre todo su crítica al cansinismo new ager, la reproduzco (con acotaciones y subrayados en cursiva) en español, e introduzco unos cuantos schizomemes para ilustrar su texto, extraídos o bien de su entrada o bien algunos que fui creando o recopilando:

La espiritualidad esquizoide es antifrágil casi por definición. Los mejores schizomemes consisten en aferrarse a esa Chispa Divina sin importar el coste o los sacrificios.

La noción de que la espiritualidad es una dieta interminable de píldoras blancas regadas con elixires de amor y luz es un engaño moderno, no respaldado por ninguna tradición religiosa o filosófica a lo largo de la historia. La "espiritualidad" consistiría, en última instancia, en prepararse para superar los tiempos difíciles, los tiempos sombríos, el viaje nocturno y sin luz del alma.

Hoy en día, la gente suele distraer y anestesiar el miedo existencial, pero los verdaderos esquizoides no pueden. Parecen estar siempre encaramados al abismo, pero siguen mirando al cielo. Ven la negrura que los invade, pero la mantienen a raya con humor negro. 

Parecen entender que el 99,9% de la religión, el esoterismo, el ocultismo y la espiritualidad de la Nueva Era son una mierda, pero saben por experiencia que el 0,1% del resto es salvífico.

Ya sea a través de la química o de la neurología, el esquizoide conoce el caos y el absurdo de la existencia a través de la experiencia. Así que, aunque inevitablemente habrá imitadores y depredadores, si abres tu tercer ojo serás capaz de distinguir qué esquizoide ha pagado sus deudas espirituales y quién sólo está de paso.

La espiritualidad frágil es el generador de nihilismo más implacable, ya que los engañados y los ilusos se dan cuenta de que todos esos embusteros de lengua melosa no venden más que humo y palabrería, tanto si se trata de un pastor de una megaiglesia como de un trabajador de la luz pleyadiano. 

https://secretsun.blogspot.com/2024/08/i-scream-you-scream-we-all-scream-into.html













lunes, 10 de febrero de 2020

Recuerdos volátiles, suspensión de la incredulidad...🎞️

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Recuerdos volátiles, suspensión de la incredulidad...🎞️ Los recuerdos se hacen volátiles, se deforman en múltiples interpretaciones, si ni siquiera estoy seguro de mis recuerdos (parte ¿fundamental? de la identidad) solo me queda entregarme al sueño-vida-representación.

Pero claro, como en Hansel y Gretel, emulando a Hansel, nos gusta dejar un reguero, algo que nos de pistas para resolver el ¿irresoluble? acertijo.



Llevo bastantes años viviendo con cierta lucidez (de la de sueño lúcido) en esta realidad que se me antoja onírica.




No quiero que sufran mis seres queridos, o por lo menos, les ayudo desdramatizando, lo cuál hago también para mi personaje.

¿El origen del sufrimiento es acaso no entregarse al vaivén?, aferrarse a un ritmo, una sonrisa, unas caricias, una tonalidad, un chascarrillo repetido pero que siempre surte un deseado efecto nos puede dar maestría o convertirnos en poco menos que guiñoles, de eso sabe Ligotti.

Si los mensajes se distorsionan como en el juego psicológico en el que se retransmiten unas frases de oído a oído, entre varias personas cuyo resultado final no es igual al primigenio, intuyo como decía más arriba que con los recuerdos sucede lo mismo, ocurre igual con la narrativa de los sueños, ya sabes, caras y circunstancias ilógicas y entremezcladas, personajes que corresponden a diferentes líneas de tiempo de tu puesta en escena.

Solo con símiles o metáforas podemos hacernos entender, buscar el ejemplo correcto para el interlocutor requiere empatía, saber escuchar al otro, navegar por sus deseos, aunque estos sean diferentes  a los tuyos.

Tus anhelos pueden producirme tedio, los míos producírtelo a ti, pero quiero que te sientas bien, que no aprendas con dolor, y si este es inevitable, que lo desdramatices, que lo disfraces, porque no deja de ser también ilusorio.

Pero claro, cuesta aceptar que como contrapartida todo, sí todo, lo es.

¿Has disfutado de la película a pesar de no estar siempre en suspensión de incredulidad?.

Puedes, durante su visionado pararte a mirar en wikipedia la edad que tenía Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma y después leer que Gregory Peck pudo haber sido presidente.

"Si tu crees en mi, yo creeré en ti" le dijo el unicornio a Alicia. ¿Remedio contra las suspensión de incredulidad?.



Se hace pasar vía chat por veterano de guerra en Irak y le estafa 50.000 euros a la cincuentona separada, hablándole de amor. Toma suspensión de incredulidad.

¿Duele el engaño?. "Por medio del engaño harás la guerra", lema del MOSSAD.



¿También el amor?. Pregunto yo.
















jueves, 5 de septiembre de 2019

Fragilidad, memoria (escritura automática) y extracto de "La conspiración contra la especie humana" de Thomas Ligotti

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Fragilidad, memoria  (escritura automática) y extracto de "La conspiración contra la especie humana" de Thomas Ligotti
Escribiré el principio de esta entrada en modo escritura automática para dejar después un extracto de la obra "La conspiración contra la especie humana" de Thomas Ligotti.

...A veces me llegan ráfagas de hechos del pasado de mi personaje que podrían asemejarse a como recuerdo la escena de una peli vista años ha, la memoria es muy frágil amigos, tal y como nuestra finita existencia. Vivo todo como algo tan evasnecente.

¿Les gustará a los ancianos ver las obras para saber si podrán ver el final antes de su muerte?. Antes todo era campo...es un meme, que se le atribuye al que recuerda un pasado en el que no había ciertas construcciones solo arbustos, y detrás del cual vemos el asombro por el fluir del tiempo.

Los hilos en los foros de ¿recuerdas los juguetes con los que jugabas en los digamos 80s?, siempre tienen visitas y respuestas.

Me acuerdo cuando le decía a mi padre que jamás sabría leer, me parecía muy difícil, el me dijo, tranqui, te leerás el marca pronto (periódico deportivo español), tenía razón.

Ahora ya no leo el marca en los bares, lo leo por la red, sin embargo El progreso (diario local de mi ciudad, Lugo), si que lo  sigo leyendo cuando voy a un bar.

Todos los recuerdos parecen estar distorsionados, borradores de guiones que se entremezclan, las perspectivas cambian a marchas forzadas.

Se pueden implantar y borrar recuerdos, entonces... ¿que nos queda?.

Son sensaciones, un gesto, una frase que retumba en mi cabeza como la de una profesora de lengua en EGB que me decía "analiza tu comportamiento, Luis" (yo era un gamberrete), la bofetada de un profe que se dio cuenta de que mis deberes estaban copiados  y yo le mentía, (unos 9 o 10 años tenía), que crack Paco Martín (además de profesor, escritor de literatura infantil).

¿Qué diapositivas de mi vida pasarán por mi mente en el momento en que termine la función?.

Creo que los recuerdos son aún más (si cabe) volátiles que los sueños.

Vayamos a la etimología...

La palabra "recordar" viene del latín "recordari ", formado de re (de nuevo) y cordis (corazón). Recordar quiere decir mucho más que tener a alguien presente en la memoria. Significa "volver a pasar por el corazón". Si yo le digo a alguien que lo estoy recordando, le estoy diciendo que lo estoy volviendo a pasar por mi corazón.

De todos modos no suelo ser ese tipo de personaje que se la pasa contando anécdotas de su pasado, miro más hacia delante y suelo acampar en el presente.

¿Está la consciencia ligada a la capacidad para recordar? ¿Es cruel tener consciencia de la finitud?...

En fin dejo esta reflexión, y os animo a leer este extracto de "La conspiración contra la especie humana", de Thomas Ligotti:


Ilustración de Chris Mars usada en la cubierta de Ligotti publicada por Penguin © Chris Mars



 El argumento (Thomas Ligotti)


Imagínatelo: puedes ir conduciendo por una carretera resbaladiza cuando, sin previo aviso, tu coche empieza a dar bandazos e invade varios carriles del tráfico que viene en sentido contrario. Sabes que estas cosas ocurren. Puede incluso que te hayan ocurrido a ti en alguna ocasión. Sabes que le ocurren a otra gente todo el tiempo. Sin embargo, este accidente no estaba en tus planes, que es por lo que se le llama accidente. En principio, podría entenderse como el resultado de una confluencia de circunstancias de causa y efecto, aunque nunca serías capaz de rastrearlas hasta su fuente original, ni siquiera remontándote hasta el principio de los tiempos.

Sin embargo, se te podría ocurrir que la responsabilidad de tu accidente inminente recae en un amigo o pariente que te llamó para pedirte que fueras a su casa para echarle una mano en algo que tenía que arreglar, porque sin esta inoportuna petición ni siquiera habrías salido de casa. Pero podrías considerar con razón que hay otros factores responsables: la calzada resbaladiza por la que ibas conduciendo, el tiempo que volvía resbaladiza la calzada, todas las cosas que habían determinado el tiempo, el rato que pasaste buscando en tu armario los zapatos que serían más adecuados para el arreglo en cuestión —ese intervalo de perfecta duración que determinó que estuvieras justo donde tenías que estar para no llegar demasiado pronto ni demasiado tarde a tu accidente de tráfico.

Pero al margen de cuáles hubieran podido ser las causas cercanas o remotas de tu accidente de tráfico, tenías una idea de cómo iban a ocurrir las cosas ese día, como la tienes cada día, e ir en tu coche haciendo trompos sin control mientras otros vehículos intentan evitar chocar contigo no estaba en tu programa. Hace un segundo tenías las cosas firmemente controladas, pero ahora derrapas rápidamente hacia quién sabe qué. No estás horrorizado, todavía no, mientras te deslizas por el asfalto escurridizo por la lluvia o la nieve que brilla a la luz de la luna, bajo el aullido del viento y las sombras huidizas. En ese momento todo es aún extrañeza.

Has sido transportado a un lugar diferente del que estabas hace un momento. Y entonces empieza. Esto no puede estar ocurriendo, piensas —si es que puedes pensar algo, si eres algo más que un torbellino de pánico. Pero, en realidad, ahora puede ocurrir cualquier cosa. Éste es el mensaje susurrante que se desliza en tus pensamientos: nada es seguro y nada es imposible. De repente se ha puesto en movimiento algo que lo ha cambiado todo. Ha descendido sobre ti algo que llevaba planeando en círculos sobre tu vida desde el día en que naciste. Y por primera vez sientes lo que nunca habías sentido: la inminencia de tu muerte. Ahora ya no hay ninguna posibilidad de autoengaño. La paradoja que surgió con la consciencia se ha esfumado. Sólo queda el horror. Eso es lo que es real. Eso es lo único que siempre fue real, por muy irreal que pudiera parecer. Por supuesto, ocurren cosas malas, como todo el mundo sabe. Siempre han ocurrido y siempre ocurrirán. Forman parte del orden natural de las cosas. Pero no es así como lo entendemos. No es así como creemos que deberían ser las cosas para nosotros. Así es como creemos que las cosas no deberían ser.

¿Pero hubiéramos podido evitar este horror rechazando nuestra creencia en lo que debería ser y no debería ser, creyendo sólo en lo que es? No, no hubiéramos podido. Estábamos condenados a mantener esa creencia y a sufrir todo lo que nos amenaza fuera de ella. Lo que nos condenó (si se nos permite otra imperiosa repetición de este tema) fue la consciencia, madre de todos los horrores y autora de todo lo que creemos que debería ser y no debería ser.

Aunque la consciencia nos sacó de nuestro coma en lo natural, todavía nos gusta pensar que, por muy alejados que estemos de las otras cosas vivientes, en esencia no estamos enteramente alienados de ellas. Intentamos encajar en el resto de la creación, viviendo y reproduciéndonos como cualquier otro animal o vegetal. No es culpa nuestra que nos hicieran como nos hicieron: experimentos de seres paralelos. No lo elegimos nosotros. No nos ofrecimos voluntarios para ser como somos. Podemos pensar que estar vivo está bien, sobre todo si se piensa en la alternativa, pero pensamos en ella lo menos posible, porque este simple pensamiento hace levantarse los espíritus de los muertos y todos los demás monstruos de la naturaleza.

Ninguna otra forma de vida sabe que está viva, ni sabe que morirá. Ésta es nuestra maldición exclusiva. Sin este maleficio sobre nuestras cabezas, nunca nos hubiéramos alejado de lo natural tanto como lo hemos hecho: tanto y durante tanto tiempo que es un alivio decir lo que hemos estado intentando con todas nuestras fuerzas no decir: hace mucho tiempo que no somos habitantes del mundo natural. Por todas partes nos rodean hábitats naturales, pero en nuestro interior anida el escalofrío de cosas alarmantes y horrendas. Para decirlo simplemente: no somos de aquí. Si desapareciéramos mañana, ningún organismo de este planeta nos echaría de menos. Nada en la naturaleza nos necesita.

Somos como el Dios suicida de Mainländer. Nada le necesitaba tampoco a Él, y su inutilidad se transfirió a nosotros cuando reventó excluyéndose de la existencia. No tenemos nada que hacer en este mundo. Nos movemos entre cosas vivientes, todas esas marionetas naturales que no tienen nada en la cabeza. Pero nuestras cabezas están en otro lugar, un mundo aparte donde todas las marionetas existen no en medio de la vida sino fuera de ella.

Somos esas marionetas, esas marionetas humanas. Las desviaciones de lo natural han girado a nuestro alrededor durante todos nuestros días. Las manteníamos a distancia, anormalidades que negábamos como elementos de nuestro ser. Pero fuera de nosotros no hay nada sobrenatural en el universo. Somos aberraciones: seres que nacen como muertos vivientes, ni una cosa ni la otra, o ambas cosas a la vez… cosas siniestras que no tienen nada que ver con el resto de la creación, horrores que envenenan el mundo sembrando nuestra locura por dondequiera que vamos, saturando la luz diurna y la oscuridad con obscenidades incorpóreas. Desde el otro lado de un abismo insondable, insuflamos lo sobrenatural en todo lo que es manifiesto.

Flota como una bruma ligera a nuestro alrededor. Vivimos en compañía de fantasmas. Sus tumbas están marcadas en nuestras mentes, y nunca serán exhumados de los cementerios de nuestra memoria. Nuestros latidos están numerados, nuestros pasos contados. Mientras sobrevivimos y nos reproducimos sabemos que estamos muriendo en un rincón oscuro del infinito. Vayamos donde vayamos no sabemos lo que aguarda nuestra llegada, sino sólo que está ahí.

Con ojos que ven a través de un velo translúcido que reluce ante nosotros, miramos la vida desde el otro lado. Allí, algo nos acompaña a lo largo de nuestros días y noches como una segunda sombra que se proyecta en otro mundo y nos ata a él. Encadenados a lo sobrenatural, conocemos sus signos e intentamos amansarlos mediante la desensibilización y la ridiculización.

Los estudiamos como símbolos, jugamos con ellos. Entonces los baña una luz extrañamente coloreada, y vuelven a ser reales: la calavera sonriente, la curva guadaña, la lápida mohosa, todas las criaturas oscuras de la tierra y el aire, todos los memento mori que hemos escondido en nuestro interior. Estos esqueletos nuestros, ¿cuándo saldrán y se mostrarán? Gimen cada vez más alto cada año que pasa. El tiempo pasa volando con prisa heladora. El niño que aparece en esa vieja foto, ¿es realmente una versión anterior de ti mismo, diciendo adiós con tu manita? La cara de ese niño no se parece nada a la cara que tienes ahora. Esa cara de niño se funde ahora en la negrura que hay detrás de ti, delante de ti, alrededor de ti. El niño agita la mano y sonríe y se desvanece mientras tu coche sigue derrapando hacia tu futuro bruscamente truncado. Adiós. Entonces aparece otra cara.

Ha desplazado a la que estás acostumbrado a ver cuando tu retrovisor está torcido, como lo está ahora, y te encara. No puedes apartar la vista, porque la otra cara está iluminada como una luna llena, lo que te aterra y te fascina al mismo tiempo. Y nada en ella parece natural. Tiene un aire rígido, la cara de algo que asoma en una caja de juguetes. La cara sonríe, pero demasiado y durante demasiado tiempo para ser real. Y sus ojos no parpadean. La escena cambia a cada momento. Personas, lugares y cosas aparecen y desaparecen. Tú apareciste como esperaban otros pero no como elegiste tú. Y desaparecerás como si nunca hubieras existido, tras cumplir tu turno en este mundo. Siempre te dijiste que esta era la manera natural de las cosas y que podías acatarla porque pertenecías a la naturaleza… a la naturaleza MALIGNAMENTE INÚTIL, que te escupió como un pequeño gargajo de sus grandes pulmones.

Pero lo sobrenatural se adhirió a ti desde el principio, enquistando sus rarezas en tu vida mientras esperabas a que la muerte empezara a aporrear tu puerta. No ha venido a salvarte, sino a precipitarte en su horror. Quizá esperabas evitar este horror que presidía tu vida como una gárgola. Ahora descubres que no hay forma de evitarlo. Sólo te quedan segundos, cada uno de los cuales te estrangula un poco más. A tu alrededor se dicen ensalmos por todas partes. Han perdido su poder. Los vivos y los muertos farfullan dentro de ti. No les entiendes. Los sueños se vuelven más brillantes que los recuerdos. La oscuridad cae a paladas sobre los sueños.Esos ojos que no parpadean siguen brillando en el espejo, los ojos de esa cara que sonríe demasiado y durante demasiado tiempo.

Y sientes que tu cara también sonríe, que tus ojos tampoco parpadean. El secreto que nunca quisiste saber se revela ahora en tu cabeza: que te hicieron como te hicieron y te manipularon para que te comportaras como te comportabas. Y a medida que el secreto se abre paso en tu cabeza, la sonrisa de esa cara del espejo se estira por las comisuras. Lo mismo hace la tuya, haciendo lo que le ordenan. Las dos caras sonríen a la vez con la misma sonrisa. Se ensancha hasta alcanzar proporciones demenciales. Al fin una voz largamente contenida grita: ¡Qué es esta vida! Pero sólo responde el silencio, burlándose de todas las esperanzas absurdas que alguna vez tuviste.

¿Y ahora qué? Ahora sólo queda esa sonrisa que se ensancha de modo antinatural: un gran abismo donde la negrura se funde con la negrura, nada. Luego la sensación de ser tragado. La historia ha terminado, el argumento está completo.

("La conspiración contra la especie humana", Thomas Ligotti)

miércoles, 2 de agosto de 2017

La filosofía en la serie de animación Rick and Morty

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La filosofía en la serie de animación Rick and Morty Hoy he acabado las dos primeras temporadas de la serie de animación Rick and Morty y he decidido compartir un vídeo del canal de youtube Wisecrack ( os lo recomiendo encarecidamente) que nos resume su filosofía y que está subtitulado, advirtiendo al lector que para activar los subtitulos los active en la rueda dentada en la opción español latinoamericano, que es donde están sus subitutulos completos.


Una vez hayáis visto el vídeo de arriba que nos habla del horror cósmico de la serie y de la filosofía del absurdo postulada por  Albert Camus, os dejaré una breve visión particular sobre esta serie.
Antes de iniciarla dejo un vídeo (que en el análisis de arriba de la filosofía en la serie se olvidaron de mencionar) de un capítulo en el que Rick crea un robot cuyo único propósito es servir mantequilla, en un momento dado no lo encuentra y pregunta por su propósito, a lo que Rick le dice "bienvenido al club amigo"


 Digamos que navego con curiosidad entre dos filosofías que están en boga y son contrapuestas, una sería la del sinsentido de la existencia abogado en esta serie, en la que seríamos minúsculos ante la inmensidad del cosmos, y otra serían las posibles implicaciones filosóficas de la bizarra teoría de la tierra plana tan mentada en la cierto sector de la conspiranoia, en la que sí seríamos el centro de la creación y cada vida tendría sentido.

En la serie se habla de universos paralelos donde habría infinitos yoes pululando, por lo que la desaparición de uno podría ser corregida sustituyéndonos en otro universo paralelo, tal y como ocurre en un capítulo en el que Rick y Morty mueren y entierran sus cadáveres en un universo paralelo en el que se quedan a vivir.


Lo que me da pie a incluir el vídeo en el que Morty le confiesa a su hermana que proviene de otro universo paralelo y le dice las pesimistas palabras de: "Nadie existe a propósito, nadie pertenece a ningún sitio. Todos vamos a morir. Ven a ver la tele". Lo cual entroncaría con los lamentos de una entrada anterior de mi blog titulada: Soy demasiado consciente de la fugacidad de la existencia


Volviendo a aspectos de la trama de la serie, decir que en ella muchas veces reina el humor absurdo como por ejemplo cuando ven canales de la televisión interdimensional que les propociona Rick, viendo escenas tan hilarantes como las del vendedor de electrodométicos con hormigas en los ojos: