miércoles, 12 de octubre de 2022

En cuanto el hombre fue consciente deseó dormir, y así llegó el sueño

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Tome a un niño solo y póngalo en una habitación con figuritas. ¿Qué hará con ellas?. Lo mismo que "Dios" está haciendo en este momento: inventar historias, desarrollar tramas e imbuírse en el juego. Somos los juguetes de un "Dios" aburrido :), pero y si el caso fuese que "Dios" está sufriendo una pesadilla existencial y nosotros (ego, nuestra máscara) somos su droga para escapar. ¿Entenderías la paradoja?.

De ahí la frase que da título al post: "En cuanto el hombre ("dios") fue consciente deseó dormir, y así llegó el sueño". 

Así que prosigo en la obra de teatro unas veces jugando con desidia otras con delectación (según el estado de ánimo) con las figuritas, y otras con suspensión de la incredulidad ante los eventos como escapismo o forma de vivenciar la trama.

Existe un adagio zen que me gusta citar y que dice así: "Antes de la iluminación, corta leña y transporta agua. Después de la iluminación, corta leña y transporta agua".