Estos días estoy leyéndome el libro Not in His Image: Gnostic Vision, Sacred Ecology, and the Future of Belief del profesor de mitología ya mentado varias veces en mi consola multidimensional, John Lamb Lash, quién por cierto (modo cotilleo) está casado con la viuda de Tim Leary, Joanna Harcourt-Smith.Una de las interesantes ideas que sostiene Lash, es que el verdadero gnosticismo (el pre-cristiano) con su mito de Sophia subyacente está intrínsicamente ligado a las culturas matriarcales y su ulterior adoración a la diosa neolítica.
Pues bien, resulta que leyendo el primer capítulo del libro, que por cierto me regaló el Sr Psicoplasma, me encuentro con una loa a Hypatia, de la cual os hablaré a continuación, y sincronicidades de la blogosfera, el Chamán me comenta by phone que curiosamente la nueva peli del sobresaliente Amenábar versa sobre su figura.
Así que al grano, Don "Abre los ojos aka Amenábar" acaba de presentar en Cannes su nuevo film Ágora, basado en la vida de Hypatia, os dejo el argumento con mi ulterior reflexión:
Siglo IV. Egipto bajo el Imperio Romano. Las violentas revueltas religiosas en las calles de Alejandría alcanzan a su legendaria Biblioteca. Atrapada trás sus muros, la brillante astrónoma (obvian por conveniencia lo de filósofa y gnóstica, Nota de Chitauri) Hypatia lucha por salvar la sabiduría (realmente lucha por salvar el paganismo panteísta y gnóstico precristiano que rendía culto a la diosa neolítica, Nota de Chitauri) del mundo antiguo con la ayuda de sus discípulos. Entre ellos, los dos hombres que se disputan su corazón: Orestes y el joven esclavo Davo, que se debate entre el amor que le profesa en secreto y la libertad que podría alcanzar uniéndose al imparable ascenso de los cristianos:
A pesar de que la peli nos la venderán únicamente como una especie de "Ángeles y demonios de Dan Brown" que ataca a la Iglesia aka Vaticano, convirtiendo a Hypatia en una mártir de la Ciencia, debería deciros que ella además de filósofa era una gnóstica en el sentido de los adoradores neolíticos precristianos de la Diosa que utilizaban el mito gnóstico de Sophia y su caída, para con posteridad hablar del tema de temas, ya sabéis los predadores Arcónticos.
Hypatia sería asesinada por una turba de Cristianos, los cuales despedazarían su cadáver, lo cual hace pensar a mi mente conspiranoica en una suerte de asesinato ritual por parte de "los de siempre" al estilo del de Kennedy o Diana de Gales.
La muerte de Hypatia marcaría el comienzo metafórico de la oscura Edad Media, junto con la destrucción de la Biblioteca de Alejandría.
Hypatia sería asesinada por una turba de Cristianos, los cuales despedazarían su cadáver, lo cual hace pensar a mi mente conspiranoica en una suerte de asesinato ritual por parte de "los de siempre" al estilo del de Kennedy o Diana de Gales.
La muerte de Hypatia marcaría el comienzo metafórico de la oscura Edad Media, junto con la destrucción de la Biblioteca de Alejandría.
Próximamente os hablaré de la similitud de la caída de Sophia del centro galáctico (pleroma) con el rollo de la alineación del 2012 que no es otra cosa que la realineación (no confundir con redención!!!) de la diosa a nivel arquetípico y también os hablaré, como no, del complejo de redentor idea implantada por los "arcontes" y publicitada por la secta judía zaddikim mencionado en la obra de John Lash y su simil con la labor de Sor Garrafa de Moloch, de momento os dejo un comment a raíz de su puesta de escena en sociedad:
...Dejo unos extractos que tratarán de responder al acertijo que dió nacimiento a este post:
"El Ideal Transhumano es la principal herramienta psicológica de la mentalidad Dominadora (cf. Terence McKenna, Riane Eisler) que opera en la alianza religioso-gubernamental del juego de poder global. Tanto si quienes propugnan el Ideal son nazis como neoconservadores -y últimamente es bastante difícil distinguirlos- el efecto es el mismo: disociación de la condición humana y alienación del cuerpo ("la posición esquizoide básica", Sherpar, p. 85) Melquisedec acecha en la larga y oscura sombra del patriarcado.
Pero los gnósticos, que podían permanecer en la oscuridad incluso mientras descargaban la Luz, eran conscientes de lo que se esconde en esa sombra.
Entre los centros de Misterios en Palestina estaba el campamento de los Arcontes, justo debajo de Qumran Khirbet en la orilla oeste del Mar Muerto. Los videntes gnósticos detectaron a los Arcontes por las facultades paranormales que adquirieron mediante el entrenamiento en los Misterios, pero también percibieron la infección de una mentalidad alienígena en las doctrinas de los zadikitas. Violando su sagrado voto de anonimato, algunos gnósticos se manifestaron abiertamente y protestaron contra la ideología judeocristiana del Divino Redentor, el Cristo-Mesías ungido por Melquisedec.
Advirtieron contra el "espíritu falsificador" (antimimon) de los Arcontes, "que extravían a Adán para que pierda su conexión con el Pleroma". (El Apócrifo de Juan, II, 21). Para los gnósticos, "Adán" era la palabra clave de la verdadera humanitas, así como de nuestra capacidad para reconocerla: conocernos a nosotros mismos. Atribuían las virulentas y odiosas emociones de los fanáticos zaddakitas, horriblemente evidentes en el lenguaje de los Rollos del Mar Muerto, a la locura debida a la desviación arcóntica:
De la pena [y la desesperación, que hace que los humanos se sometan a los Arcontes] surgieron la envidia, los celos, la angustia, los problemas y el dolor, la insensibilidad, la ansiedad, el luto y más. [Por el placer de los Arcontes] surge tal maldad, junto con el orgullo vacío, y todo lo que conlleva. Y del deseo [de no ser humano] surgen la ira, la cólera, la amargura y las pasiones amargadas. Y del miedo [a no ser humano] surgen el espanto, la adulación, la agonía y la vergüenza. Y éstas son cosas útiles, así como cosas espantosas". (The Apocryphon of John, II, 18)
...Dejo unos extractos que tratarán de responder al acertijo que dió nacimiento a este post:
"El Ideal Transhumano es la principal herramienta psicológica de la mentalidad Dominadora (cf. Terence McKenna, Riane Eisler) que opera en la alianza religioso-gubernamental del juego de poder global. Tanto si quienes propugnan el Ideal son nazis como neoconservadores -y últimamente es bastante difícil distinguirlos- el efecto es el mismo: disociación de la condición humana y alienación del cuerpo ("la posición esquizoide básica", Sherpar, p. 85) Melquisedec acecha en la larga y oscura sombra del patriarcado.
Pero los gnósticos, que podían permanecer en la oscuridad incluso mientras descargaban la Luz, eran conscientes de lo que se esconde en esa sombra.
Entre los centros de Misterios en Palestina estaba el campamento de los Arcontes, justo debajo de Qumran Khirbet en la orilla oeste del Mar Muerto. Los videntes gnósticos detectaron a los Arcontes por las facultades paranormales que adquirieron mediante el entrenamiento en los Misterios, pero también percibieron la infección de una mentalidad alienígena en las doctrinas de los zadikitas. Violando su sagrado voto de anonimato, algunos gnósticos se manifestaron abiertamente y protestaron contra la ideología judeocristiana del Divino Redentor, el Cristo-Mesías ungido por Melquisedec.
Advirtieron contra el "espíritu falsificador" (antimimon) de los Arcontes, "que extravían a Adán para que pierda su conexión con el Pleroma". (El Apócrifo de Juan, II, 21). Para los gnósticos, "Adán" era la palabra clave de la verdadera humanitas, así como de nuestra capacidad para reconocerla: conocernos a nosotros mismos. Atribuían las virulentas y odiosas emociones de los fanáticos zaddakitas, horriblemente evidentes en el lenguaje de los Rollos del Mar Muerto, a la locura debida a la desviación arcóntica:
De la pena [y la desesperación, que hace que los humanos se sometan a los Arcontes] surgieron la envidia, los celos, la angustia, los problemas y el dolor, la insensibilidad, la ansiedad, el luto y más. [Por el placer de los Arcontes] surge tal maldad, junto con el orgullo vacío, y todo lo que conlleva. Y del deseo [de no ser humano] surgen la ira, la cólera, la amargura y las pasiones amargadas. Y del miedo [a no ser humano] surgen el espanto, la adulación, la agonía y la vergüenza. Y éstas son cosas útiles, así como cosas espantosas". (The Apocryphon of John, II, 18)
