sábado, 8 de agosto de 2026

¿Por qué tanta gente parece incapaz de distinguir entre lo que realmente se dijo y lo que infirió e incluso, cuando señalas la diferencia, sigue discutiendo contra un argumento ficticio?

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Hace unos días respondí con erratas de tipeo (todo sea dicho) a un aforismo formulado en X formerly Twitter por un mutual. El aforismo en cuestión hablaba sobre la necesidad de transformarse en aquello que uno pretende domar.

Mi respuesta no pretendía discutir sobre la conveniencia moral de responder a un agresor con sus mismas armas, ni defender la violencia, ni reivindicar aquello que el ejemplo pudiera implicar literalmente. El ejemplo que utilicé era simplemente una forma de poner a prueba la estructura lógica del aforismo.

La operación que estaba haciendo era bastante sencilla: si la proposición es «para domar X tengo que convertirme en X», ¿qué ocurre cuando sustituimos X por otra cosa? ¿El principio sigue funcionando? ¿Es realmente una estrategia consciente o podría describir también un proceso de reactividad, adaptación o identificación con aquello que nos ha hecho daño?

Lo que ocurriría después fue revelador para mí, y no en el sentido que esperaba. Compartí dicha captura en diferentes redes sociales (formato storie en insta, como "note" en substack, en el grupo de Telegram Rarucios, y por privado vía otras redes de mensajería).

La conversación posterior (en los lugares que os acabo de mencionar, no en X) quedó fosilizada en una de las palabras de mi ejemplo: "bully".

Y esto es lo que me resultó extraño. No porque alguien interpretase inicialmente mi comentario de una manera diferente (eso sería entendible), sino porque incluso después de explicar explícitamente lo que estaba intentando analizar (lo que para mí era un axioma lógico endeble), algunas respuestas continuaron desarrollándose como si yo hubiera formulado una tesis sobre el bullying, la violencia, la venganza o la legitimidad de responder a un agresor. Pero yo no estaba hablando de eso.

domingo, 2 de agosto de 2026

Ítaca no es un lugar: sobre Nolan, Odiseo y la anatta que no me trago + El Ojo Que Todo Lo Ve como metáfora del teatro relacional 👁️⚓️

8 comentarios :

En un fragmento de una crítica en Filmaffinity a la nueva peli de Christopher Nolan La odisea leí esto:

[...] No creo que ésta sea la adaptación definitiva de Homero. Tampoco creo que pueda existir una versión definitiva de un poema que lleva casi tres mil años siendo contado de formas distintas. Camerini encontró en él la luz del Mediterráneo; Konchalovsky quiso abarcar toda la aventura; The Return prefirió hablar del cansancio y del reencuentro. Nolan recoge un poco de todos ellos y añade una idea propia: que el viaje más largo no consiste en cruzar el mar, sino en regresar siendo todavía la persona que un día decidió partir.

Y quizá ésa sea la verdadera Ítaca. No un lugar perdido en el mapa, sino la esperanza de que, después de la última batalla, todavía exista alguien capaz de mirarnos y reconocernos. Tres mil años después, Homero sigue señalando el camino. Porque mientras exista una Ítaca a la que regresar, el viaje de Odiseo nunca habrá terminado [...].

https://www.filmaffinity.com/es/user/rating/925536/546833.html

Le dije a mis LLMs de confianza que lo entrelazasen con mi visión acerca del concepto de identidad, sobre todo con lo que expuse en estas dos entradas:

Objeción a la metáfora vital del "te comes el banquete en el festín, lo valoras en la app con tu reseña y a otra cosa mariposa" + Annata vs Lord Byron 🧘🏻🥳 🎭

Al explotar los mecanismos bayesianos de cómo el cerebro actualiza sus creencias es posible sembrar información que altera tanto el recuerdo del pasado como la percepción del presente 🌀

Su respuesta + breve cita mía: