Hoy me acabo de encontrar en la sección "mis recuerdos" del facebook con un fotograma de la película The Prestige: El truco final, en la que David Bowie que interpreta a Nikola Tesla sostiene el libro de la ley de Aleister Crowley, esto me enlazó a un par de comentarios que había dejado en mi estado del face sobre este artículo fechado en julio del 2014 de Jay Dyer en su blog jaysanalysis, que en su día llamó mi atención por su título: "Una película sobre la revelación del método" (concepto que fue acuñado por un historiador revisionista llamado Michael Hoffman).
Este artículo examina las raíces psicológicas del abuso infantil dentro de las élites, utilizando el framework de la psicohistoria.
A través de la lente del trauma y el control inconsciente, exploramos cómo la historia es moldeada por patrones neuróticos
que se remontan a heridas infantiles.
La Ilusión de la Conspiración Consciente
La idea central que confunde a los investigadores de conspiraciones es esta: ¿La historia está construida conscientemente por individuos, o es el resultado de patrones inconscientes?
La verdad probablemente está en ambos lados. Grupos de individuos explotamos nuestra confusión para moldear la historia, pero seguimos cayendo en la trampa porque necesitamos a alguien a quien culpar. Quizás una identidad forjada en el trauma depende de la culpa para mantenerse viva.
"La oscuridad define la luz. Si solo podemos experimentarnos plenamente en contraste con lo que no somos, eso se reconoce más claramente como aquello a lo que nos oponemos".
Es extraño que casi todo el mundo esté de acuerdo en oponerse al abuso infantil, y sin embargo, parece que casi todo el mundo —desde arriba hacia abajo— lo está perpetuando.


